LA DULCE REVOLUCIÓN DE LAS PLANTAS QUE CURAN

A la vera del río Segre, en terrenos cultivados por la misma familia de payeses desde hace cuatro generaciones, lleva cociéndose desde hace ocho años una “dulce revolución”. El artífice se llama Josep Pàmies, sabio de la tierra, horticultor y activista, cabecilla de una insurrección que corre por las macetas, los jardines y los balcones y que tiene como poderoso símbolo a la estevia: la planta prohibida. “Lo llamo la dulce revolución porque ya hemos sido testigos de muchas revoluciones violentas y hemos visto cómo acaban: con un paso atrás. Esta es una llamada a una revolución pacífica, como...

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